cuento. el perro valiente

Los cuentos en lengua Embera son más que historias: son caminos antiguos que aún guardan el eco de quienes han caminado la selva, el río y la montaña.

Cada palabra que leerás aquí nace del corazón de la comunidad Embera Katío, de sus mayores, de sus niños y de las voces que siguen cuidando la lengua para que nunca se apague.

Este cuento fue creado por miembros del resguardo, y llega hasta ti como un regalo. Un regalo hecho de memoria, de imaginación y de la fuerza de un pueblo que ha sabido escuchar la naturaleza para aprender de ella. Te invitamos a leer con calma, a dejar que las imágenes y los sonidos de la lengua Embera acompañen tu imaginación. Aquí cada frase es una ventana a otra manera de ver la vida; una forma hermosa y profunda de entender cómo las palabras pueden cuidar la tierra, la familia y la historia.

aba usa chimeserabú

Un perro valiente

Autor: Alexander Mosquera

furude chitumũa boobachi aba mukira bobachi aburrioaria nau usa ome cazakuabasĩ, odoibachi modeda aibia demorabosi largaida madubaita neibaita deida.

En un pueblo muy lejano vivía un hombre que tenía un perro; este hombre vivía muy aburrido con este perro porque no cazaba, lo llevó al monte y más tardaba en largarlo para que cazara que en regresar a la casa.

aba eara adaubosi nau mukiraba waibaita casade aba jãdu odoibosi usa aria tisteraria.

Cierto día el hombre salió a cazar y como siempre se llevó al perro pero con mucho desconsuelo.

maude llekaboside mode eda mau aparecebosi kimare imama maraba orrafanei majamina mukira subibosi bakuru utu mau misa chiusa bebosi akare peliafanei imama ome, aude bosi chivelocida usade chiusa inaibaita rabachi mimichia beataibata imama mamare betaibaita chi imama maumisa chi mukira bajabosi bacuru bebena orebo agradece bosi chiusa ichi salvabi bodadeba.

Cuando llegó a un bosque se aparecieron 4 tigres y se le lanzaron al señor y al perro, pero el señor con lo que pudo se subió a un árbol mientras el perro se quedó abajo enfrentando a los tigres, era tanta la velocidad del perro que con solo abrir la boca mordía a los tigres hasta matarlos, después de haber matado los tigres el señor se bajó del árbol y abrazaba al perro, le daba besos y le agradecía porque le había salvado la vida.

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