Las vocales especiales viven en el bosque embera.
Suenan diferente y tienen una voz propia.
Se escuchan en las cosas, los animales y lo que sentimos.
Ven a jugar y aprende con ellas.

ãkau
El asiento espera tranquilo en la casa.
Nos invita a sentarnos y descansar.
Es fuerte y siempre está ahí.
El asiento acompaña nuestras palabras.

ẽchake
El canasto guarda frutos y semillas.
Se teje con las manos y el corazón.
Viaja del campo a la casa.
El canasto cuida lo que llevamos.

do susurĩ
El pájaro pescador vuela sobre el río.
Mira el agua y salta rápido.
Atrapa su comida y vuelve a cantar.
El río escucha su sonido.

konejõ
El conejo salta suave por el pasto.
Mueve sus orejas y mira atento.
Corre, juega y se esconde.
El conejo siempre está despierto.

ũri
Oír es escuchar con atención.
Es poner el oído y el corazón.
Oímos el río, el viento y la voz.
Así aprendemos la lengua Embera.
